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A Contraluz

Blog de opinion de Manuel Pareja Aparicio

Entrevista en Bodegas Álvaro Domecq


El reconocido abogado y columnista de Diario de Jerez –especialista en la obra de José Ortega y Gasset y Julián Marías‐ Manuel Pareja Aparicio protagoniza una nueva sesión del ciclo ‘Diálogos en Bodegas Álvaro Domecq’ incluido en la programación cultural Cultusema

 

Diario de Jerez acertó sobremanera otorgándole una pública columna de opinión semanal. ¿Es Manuel Pareja Aparicio un joven prestigioso abogado que asimismo ejerce de prestigiado filósofo de profundo y sesudo conocimiento cultural o un filósofo per se –de condición innata que desempeña la abogacía al hilo de una también innata vocación por la justicia y la libertad del hombre? Sea como fuere aludimos a un intelectual a la antigua usanza que sin embargo extrapola las tesis de Ortega y Gasset o Julián Marías, verbigracia, a la actualidad crujiente del siglo XXI. De ambos pensadores es un consumado conocedor–especialista hasta el extremo de ubicarlos en la cima del doctorado en el que también anda inmerso‐. Pareja chorrea cultura a raudales. Al modo de los siete sabios de Grecia. Sencillo de formas, humilde de carácter, magnánimo de personalidad. Da en el clavo de la exploración sociopolítica así como, antaño, Lázaro Carreter en el centro de la diana del dardo en la palabra. Pasma –por inacostumbrada‐ su erudición, la expansiva envergadura de una sapiencia asida al amor –casi fetichista por los libros. No representa ningún insurrecto frente al Sistema, más bien muy al contrario: pensador que distribuye y redistribuye fundamentaciones sociológicas en una suerte de recuperación del hombre selecto o de minorías que precisamente propugnaba Ortega en ‘La rebelión de las masas’. Para mí tengo que Pareja debe ocupar diversas tribunas de oradores por acá y por acullá. Sus postulados recrecen referenciales. Ha protagonizado una nueva sesión del ciclo ‘Diálogos en Bodegas Álvaro Domecq’, enmarcado en la densa programación cultural CULTUSEMA coordinada por MAV‐Comunicación. He aquí el contenido de esta interesantísima entrevista.

 

 

Comencemos, Manuel, por algunas frases entrecomilladas parafraseando a un excelso filósofo. Dicen sus aseveraciones así: “Envilecimiento, encanallamiento, no es otra cosa que el modo de vida que le queda al que se ha negado a ser el que tiene que ser. Este su auténtico ser no muere por eso, sino que se convierte en sombra acusadora, en fantasma, que le hace sentir constantemente la inferioridad de la existencia que lleva respecto a la que tenía que llevar. El envilecido es el suicida superviviente”. O esta otra: “La imaginación es el poder liberador que el hombre tiene”. O la siguiente: “El hombre

selecto o de la minoría no es el petulante que se cree superior a los demás, sino el que se exige más. No se trata de clases sociales sino de clases de hombres. Masa es el hombre medio”. Todas las frases pertenecen al supremo ensayo ‘La rebelión de las masas’ de José Ortega y Gasset. ¡Cuánta vigencia la de Ortega al tenor de nuestros días! ¿No cree usted?

 

‐ Completamente de acuerdo, querido Marco. Ortega supo ver como ningún otro intelectual del siglo XX hacia donde se dirigía el mundo, el papel del hombre en la sociedad. Acertó en el diagnóstico, propuso ideas innovadoras en el pensamiento filosófico, en el aporte intelectual que toda sociedad necesita de los mejores hombres, de los más capaces, como fueron tantos de

aquella generación y la precedente (Unamuno, Giner, el propio Ortega, etc…) Y en el caso español, avisó de la discordia, de la politización de la vida social, de su polarización, ingredientes imprescindibles donde se cuece el hombre‐ masa, que afectó de una manera irreversible al torso de la nación. Hoy, en cierta medida, seguimos pagando las consecuencias de aquella anormalidad. La situación política y social del país está imbuida

de un mal estilo, similar al de aquellos años. Es más grave “lo

que se dice, cómo se dice”, que lo que realmente ocurre. Se ha

politizado gran parte de la vida personal y colectiva de la nación. Hoy, además, no tenemos intelectuales sobresalientes con influencia social‐ que en aquellos años no nos resguardaron a pesar de los avisos‐, dejándonos huérfanos, expuestos al arbitrio de un relativismo aún mayor que el de aquella época.

Aun así, hay que ser optimista; el hombre es proyecto, anticipación, y en ese espíritu cada uno debe aportar su grano

de arena para la construcción de una sociedad mejor.

 

Sabemos a ciencia cierta que usted es un firme defensor de la familia. De la familia educada además en valores cristianos. ¿Qué puede decirnos al respecto?

 

‐ La familia es la institución más valorada. De eso no cabe duda. De hecho, todos los colectivos que hace 50 años denostaban a la familia, hoy la reivindican desde modelos diferentes. Quieren estar integrados. El ser humano es un ser social, y la familia es el punto de partida y el destino que todo ser anhela. El hombre es amor, necesita el amor, y la familia es la referencia. Los valores cristianos, es además, y no sólo en la familia, el aporte definitivo. Occidente se conforma gracias a la estructura del pensamiento griego, que es el embrión de nuestra estructura mental, se enriquece con la organización romana, jurídica, social, del reconocimiento de una ciudadanía incipiente que forma parte de un proyecto común, y que es definitivamente conformada por la Cruz, por el cristianismo. Europa, Occidente, no se entiende sin la Cruz. El hombre pasa de ser un viviente, a

ser “persona”. Este es un concepto netamente cristiano. Cuando

Nietzsche proclama la muerte de Dios, y Europa empieza a secularizarse, el torso cristiano de la sociedad occidental permanece. Nuestros valores de hoy son su herencia. El relativismo, su enemigo, y el siglo XX y lo que llevamos de esta

nueva centuria, un cruce de caminos, una encrucijada, el final de

algo que no termina de acabar y el comienzo de algo que no sabemos que será. La familia cristiana, vivida en verdad, es un

aval para la felicidad humana. El ego, su peor enemigo. Y la sociedad no para hoy de decirnos: aprovecha el momento, busca el placer. Es la cultura de lo instantáneo, que tanta gente infeliz

está dejando por el camino.

 

Familia, hijos, porvenir. También Ortega subrayaba –más bien se preguntaba‐ en ‘La rebelión de las masas’ este trémulo interrogante: “¿Puede hoy un hombre de veinte años formarse un proyecto de vida que tenga la figura individual y que, por lo tanto, necesitaría realizarse mediante sus iniciativas independientes, mediante sus esfuerzos particulares?”. ¿Qué futuro aguarda, qué perímetro de ilusión, de capacidad de emprendimiento, a los jóvenes españoles a día de hoy?

 

 

  • Los jóvenes de hoy tienen unas posibilidades inmensas. Vivimos en la era tecnológica, en la era de la información. Esa es una posibilidad antes inexistente, aunque sus riesgos eran también desconocidos. El nivel de progreso, de comodidad, de bienestar de nuestras nuevas generaciones, las condiciones de vida actuales, son inmensamente mejores que las de un joven europeo de los años 20 o años 30 del pasado siglo. Vivimos en una sociedad abierta, como afirmaba Popper, con todos los peligros y prevenciones que se quiera, pero con inmensas posibilidades. El joven tiene hoy que superar las dificultades del Estado de Bienestar, que adormece, que atonta, si no estás atento. Nuestros jóvenes, nosotros mismos, hemos nacido con derechos básicos reconocidos, pero no siempre fue así; fueron lentamente conquistados con mucho esfuerzo de nuestros predecesores. Debemos recuperar un poco de ese espíritu de lucha, de conquista de una vida mejor, más justa, no porque por derecho nos corresponda, sino porque obedece a un proyecto común. ¿Qué es la historia de la Nación española, sino un proyecto común de siglos? Decía Julián Marías que la anormalidad con la que el español vive su historia, trae causa de

la ininteligibilidad de nuestra condición. Si nuestros jóvenes

pudieran extraer las lecciones de nuestra razón histórica, el proyecto común, hoy tan cuestionado, sería fermento de un futuro de cotas inimaginable. Piénsese las grandes empresas llevadas a cabo por españoles en nuestra historia, sin apenas medios, sólo revestidas de un espíritu de construcción en común. La tesis doctoral en filosofía política, centrada en la figura de Julián Marías, en la que estoy trabajando, trata de poner en claro, de llevar las cuentas de las posibilidades españolas.

 

A los de seguro numerosos lectores de esta entrevista les interesará –estoy convencido de ello‐ su parecer al respecto de la pérdida de los valores humanos tan desaparecidos por el escotillón del relativismo. Usted es un hombre de valores que además reivindica en sus intervenciones públicas. Díganos…

 

‐ Más que desaparecer, los valores sociales mutan. Y los valores del progresismo actual‐ como concepto político o filosófico‐, son los ropajes del relativismo. Sí, estoy convencido de que hay una parte muy importante de mentira en ese progresismo, que nada tiene que ver con el progreso. El progresismo, la dictadura de esta corrección política, si se me permite la expresión, “idiotiza” al hombre, y eso es lo que más me molesta: que con una excusa bien construida, éste relativismo crea ciudadanos conformes, una única corriente, un pensamiento único. Lo que esté más allá de esa convención artificial, es reaccionario, digno de no ser tenido en cuenta. Lo que más molesta al progresismo es el hombre libre, y lo coarta envolviéndose ella misma en la bandera de la Libertad, que es interpretada desde su exclusivo punto de vista. El progresismo abandera la solidaridad, la tolerancia, pero es la generadora junto al ego salvaje de la Cultura del Descarte de la que habla el Papa Francisco.

 

¿Sería demasiado –al hilo del rompecabezas existente‐ pedirle una opinión, una valoración, al cabo del resultado de las elecciones municipales tanto concretizadas en Jerez como a nivel nacional?

 

‐ Me llama la atención a nivel nacional, y por tanto local, de la falta de conocimiento de nuestro sistema democrático, que es

representativo, parlamentario. Podrá gustar más o menos, se podrán mejorar cosas, pero son las reglas del juego que nos hemos dado, y tenemos que respetarlas. No me gusta que coaliciones de partidos hagan frentes comunes o cordones sanitarios, pero no podemos caer en la trampa de llamarlos ilegítimos. Al hilo de lo comentado con anterioridad, más que las políticas que se hagan desde los Ayuntamientos‐ que son muy importantes‐ me preocupa el ambiente social creado. Si nos fijamos bien, las instituciones funcionan con normalidad, la vida social y colectiva se ha visto mínimamente alterada. Es peor “lo que se dice” que “lo que ocurre”. En la calle, en las redes sociales, en las declaraciones públicas, se desliza un ambiente de discordia, una firme voluntad de no entenderse con el otro. El gobierno no suele contar con la oposición; ésta es un simple no a todo. El descontento social con sus representantes ha generado, y más en tiempos de crisis, una radicalización, en España hacia las izquierdas, en otros países a la derecha. Sería necesaria una reflexión sosegada, pacífica, de la realidad española hoy. Querer

romper el candado del 78, no implica sólo una reforma normativa, o un modelo de estado. Lo problemático es que se quiera romper “el estado de convivencia”. Este periodo constitucional, con todos los peros y fallos que se quiera, ha sido el de mayor prosperidad de la nación española en los dos últimos siglos de nuestra historia.

 

¿En qué estado de salud, de salubridad, se encuentra la Justicia en nuestro país?

 

‐ Es uno de los grandes males de la democracia liberal española.

Decía la Constitución de 1812: “La nación española no es ni puede ser patrimonio de ninguna persona o familia”. Esto se garantiza con la separación de poderes, que en la España Constitucional se la cargó el Gobierno con la Reforma de la Ley del Poder Judicial de 1985. Ninguno de los gobiernos posteriores lo ha mejorado. El actual, lo ha empeorado considerablemente. La Justicia, con mayúsculas, está en manos de los políticos, y por lo tanto su independencia gravemente cuestionada. De su funcionamiento, todo es ampliamente mejorable. Siempre digo que las instituciones recaudadoras en España, la Hacienda, la Seguridad Social, funcionan admirablemente; pero la Administración de Justicia es una de las hermanas pobres. Una justicia lenta, es una inmensa injusticia. También creo necesarias reformas que eviten el colapso de los Juzgados. La vida española, como en el caso de todos los países avanzados sin excepción, se ha judicializado excesivamente.

 

Usted es un muy conocido profesional de la abogacía. Pese a su juventud lleva ya a sus espaldas muchos años de ejercicio. Háblenos de su despacho, de su profesión e incluso de la tesis doctoral en la que además ahora está inmerso.

 

‐ Llevo ejerciendo esta profesión 21 años, y parece que fue ayer, con la misma ilusión que el primer día, habiéndola compatibilizado con otras actividades profesionales y laborales que me han interesado, o que se me han presentado y he podido simultanear. Tengo despacho propio desde el principio, en eso he sido emprendedor, y me gusta tratar a mis clientes de una forma muy personal, cercana, haciéndome cargo en el más estricto sentido de la palabra, de su problema. Eso no siempre es bueno, pues te llevas los problemas de los demás a la cama. Pero es mi condición. El despacho funciona bien, en eso siempre me he sentido privilegiado. Y mi tesis doctoral, como ya he comentado, no es propiamente jurídica, sino más filosófica política que otra cosa. Pero como de la filosofía nacen todas las disciplinas, este trabajo tiene aplicaciones importantes en el desarrollo de mi actividad profesional. Otra de mis aficiones es el periodismo, el mundo de la comunicación. Colaboro con los medios que me requieren con muchísimo gusto.

 

¿Qué desea añadir?

 

‐ Que ha sido un verdadero placer compartir este rato contigo y con los amigos de Bodegas Álvaro Domecq.

 

 

De izquierda a derecha: El gerente de Bodegas Álvaro Domecq José Manuel Anelo, el abogado y columnista de Diario de Jerez Manuel Pareja Aparicio y el coordinador de Cultusema Marco A. Velo.

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La memoria histórica merece respeto. (Contestación a Memoria desmemoriada)


Don Cristóbal Orellana me contesta en prensa. Lo comparto en este foro, pues la democracia está en la libre confrontación de distintos pareceres.

“He leído en la prensa de Jerez, muy recientemente, breves artículos de Eduardo Velo (Viva Jerez) y de Manuel Pareja (Diario de Jerez) tratando muy ligeramente la memoria histórica relacionada con la Guerra Civil. En el primer caso se concluye, en plan gracioso, que “La paga extraordinaria de verano es heredera de aquel 18 de julio, por lo que hay voces que invitan a todos los que desean borrar esas páginas de nuestra historia que tengan el gesto de no aceptar esa paga como medida de presión y como gesto muy significativo en la recuperación de la Memoria Histórica. Cuestión de coherencia y también de ahorro público”. No contestaré a esta vacía provocación. Mejor que sea la vergüenza ajena la que dé cuenta de ella, del mismo modo que el tiempo se encargará de poner en su sitio esta muy ofensiva frase del actual portavoz del PP, señor Hernando, en el Congreso: “Algunos se han acordado de su padre, parece ser, cuando había subvenciones para encontrarlos”. 

Sí merece la pena contestar a Manuel Pareja (http://www.diariodejerez.es/article/opinion/2074950/memoria/desmemoriada.html) que expone el punto de vista -aparentemente aséptico- de los “bandos enfrentados”, es decir, el de que ambos contendientes, republicanos y militares golpistas, tuvieron responsabilidades a medias en la guerra civil. Manuel Pareja también advierte contra el peligro de que se use la positiva ley de memoria histórica para acusar al PP de franquista, aunque omite muy numerosos ejemplos que hablan del apego del PP a los viejos símbolos de la dictadura. Citar a un republicano católico como Julián Marías y acusar a comunistas y socialistas como causantes de la caída de la República coloca este breve de Manuel Pareja en una posición moderantista conocida que evita mencionar la cuestión central, a saber, que fueron el fascismo italiano, el alemán y el español quienes fusilaron con gran frialdad y crueldad sin límites la democracia y las aspiraciones de libertad y justicia del pueblo español.

No hay que temer tanto a que la Ley de Memoria Histórica se manipule políticamente como a que no se cumpla o se la bloquee de mil modos. Manuel Pareja tampoco menciona lo que dijo hace justo un año Pablo de Greiff (ONU) sobre que el estado español no cumple con el compromiso democrático de reparación de la dignidad de las víctimas del franquismo. Lo mismo que dijo el Comité de Naciones Unidas contra las desapariciones forzadas. Lo mismo que vino a decir la sentencia del Tribunal Supremo que exculpó a Baltasar Garzón por investigar los crímenes del franquismo. Lo mismo que otros cuatro expertos de la ONU han señalado al estado español en relación con la no extradición a Argentina de 17 ex cargos franquistas a los que la juez María Servini reclama para interrogar en Buenos Aires por posibles “crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura”. Es preocupante que el arzobispo de Madrid haya dicho que no se va a pronunciar oficialmente sobre el discurso claramente profranquista de un conocido sacerdote ultraconservador en la iglesia de los Jerónimos de Madrid el pasado día 18 de julio. El peligroso avance de la extrema derecha en Europa no lo es menos.

La memoria histórica merece respeto y un firme rechazo a, sin ir más lejos de nuestra propia ciudad, las terroríficas palabras de Pemán en Radio Jerez a los pocos días del golpe militar del 18 de julio de 1936: “La idea de turno o juego político ha sido sustituida para siempre por la idea de exterminio y expulsión, única salida válida frente a un enemigo que está haciendo de España un destrozo…”http://www.nuevatribuna.es/articulo/sociedad/llevan-fiscalia-politicos-insultan-y-humillan-victimas-franquismo/20150722173104118304.html

Publicado en Viva Jerez el 22.07.2015.-

Ni cien días


Hace mes y medio que la nueva alcaldesa gobierna en Jerez. El guión de estas primeras semanas es ya un clásico: toma de posición, reparto de parcelas, prudencia con lo prometido en campaña contentando a los propios, algún error de bulto que otro; revisión del estado de las cuentas y la más importante, quejarse con insistencia de la herencia. Cuando algún delegado es preguntado sobre el futuro, la respuesta es “ya se verá” o “lo estamos estudiando”, por supuesto “sin dejar a nadie en la cuneta”. Ya les digo, poca novedad; nada que deba escandalizar. El equipo socialista vive ahora la que será su etapa más dorada de gobierno municipal, pues dentro de poco les vendrán torcidas. Este tiempo de rosas tiene fecha de caducidad. En unos meses, ya no valdrá la excusa de la herencia. Por dos razones: porque aquí no vale aceptarla a beneficio de inventario, y porque nadie les obligó a asumirla. Entonces tendrán que dar respuesta a todo lo prometido reestructurando la deuda y gastando menos de lo que se ingresa; acabando con la malnutrición infantil, atendiendo las 4.000 solicitudes de viviendas sociales, desahucios cero, reducción creíble del paro y la readmisión de la plantilla expulsada por un ERE arbitrario con sus salarios de trámite incluido; una millonada, y sin pedir los ICO que tanto criticaban; ya llevamos uno en la era PSOE. Todo eso con la oposición al acecho, una herida, y la otra desconfiada aunque lo disimule. Si el PSOE abandonara la estrategia del ventilador contra el anterior gobierno municipal y empezara a plantear propuestas realistas, y el PP en la oposición abandonara ese lenguaje agresivo que le acompaña desde ya no nos acordamos cuando, esta ciudad con la colaboración de ambos, aún tendría posibilidad de cimentar la recuperación en esta legislatura. Seguro. No queda margen, ni 100 días.

Publicado en Diario de Jerez el 27.07.2015.-

 

Un pleno para olvidar


Al escuchar los audios y ver las imágenes del primer Pleno en nuestro Ayuntamiento de Jerez, me da que vamos a tener una legislatura de desencuentros y poco entendimiento. De crispación, como es muy dado a decir en los momentos políticos que vivimos en nuestra Ciudad, y en el ambiente general de la Nación. Se busca siempre lo negativo del adversario político. Unos porque hicieron lo que dijeron que nunca harían, otros porque ahora hacen lo que antes criticaban, y entremedio, ningún atisbo de autocrítica. Escuchamos a ilustres socialistas y otras buenas gentes de la izquierda clamar contra los préstamos ICO, que nos dejaban a los pies de Montoro, secuestrados por el Ministerio de Hacienda. En el primer pleno, las bienintencionadas izquierdas aprueban acogerse a nuevo préstamo ICO de 38 millones de Euros; es decir, a colaborar con los secuestradores, a hundirnos un poco más en la coacción miserable del Ministro. ¿O es que ahora los ICO son otra cosa? ¿Era por otra parte necesario el tono agresivo que el grupo popular viene manteniendo desde antes de la Campaña electoral para hacer ver las contradicciones en las que ahora cae el Gobierno de la Ciudad, antes oposición? Nada bueno para el futuro de la Ciudad. Los problemas de Jerez no se podrán arreglar sin el concurso de acuerdos en temas claves por parte de todas las fuerzas políticas. Y si en ese esfuerzo común no impera un espíritu de concordia, de querer entenderse, pocos avances podremos ver en la Ciudad. Hasta ahora, del Gobierno de Mamen Sánchez sólo podemos ver reproches a la actuación del PP en el Ayuntamiento estos 4 años: polémicas con el arqueo de caja, los 244 millones de euros de facturas pendientes, y un largo etcétera. Todo eso está muy bien, pero no tiene mucho tiempo para quejarse de la herencia. Primero, porque aquí no vale asumirla a beneficio de inventario, y segundo, porque nadie le obligó a aceptarla. En los próximos meses, más allá de la gestión del día a día, nos tendrá que mostrar otras políticas, un plan para sacar a Jerez del atolladero en el que está sumida. Si no, cometerá los mismos errores que los gobiernos anteriores: el cortoplacismo, el oportunismo, la falta de transparencia, el no querer hablar claro a los ciudadanos. El Tiempo Nuevo del que habla la Alcaldesa no debe ser el de la política-emoción, tan del gusto de una izquierda instalada en unos esquemas simplistas.

En Jerez tenemos una deuda cuatro veces nuestro presupuesto anual, y seguimos gastando más de lo que ingresamos. No nos descubre nada el nuevo Concejal de Economía -que es entrevistado por Diario de Jerez-, pero está muy bien que se reconozca así de claro y en la prensa local. Lo que no queda claro es como pretenden arreglar el problema. Ya podían haber avanzado algo en el Pleno, pues echar la culpa a la herencia recibida les valdrá como coartada solo unas semanas. Dice el Concejal que no se subirán impuestos, no se reducirán servicios públicos, no se achicará la plantilla; además, ésta aumentará con la readmisión de los despedidos fraudulentamente en el ERE municipal, y se verán agravadas las arcas públicas con el pago de los salarios de trámite. Un pastizal ¿Cómo pretende el PSOE abordar entonces el equilibrio presupuestario? ¿Cómo vamos a llegar al déficit cero? ¿Sólo aumentando los ingresos, como afirma en su entrevista el concejal, que no son más que una expectativa, un deseo? Para poner las bases del equilibrio hace falta reducir el gasto de personal y el gasto corriente, y recortar algunos de los servicios públicos no esenciales, priorizando siempre en favor de los más débiles. Emprender otro camino es seguir engañándonos y seguir tirando la pelota para delante. Es necesario el esfuerzo de todos. Todos los partidos con representación lo saben desde hace años, que este es un Ayuntamiento insostenible. Además de paralizar productividades- que está muy bien-, y reducir otros gastos menores, se podría empezar por la Policía Local, y su sindicato, el SIP, uno los grandes favorecidos salarialmente. A ver quién le pone el cascabel al gato.

En todo caso, preocupante fue la forma en que se expresaron los argumentos propios y la contestación a los ajenos, que el fondo de la cuestión o la razón que pudiera llevar cada uno. Estos son los representantes que hemos elegido democráticamente. A lo mejor es que no nos merecemos más.

Publicado el 20.07.2015 en Jerez sin Fronteras.-

Memoria desmemoriada


En estos días se vuelve a hablar con pasión de la Ley de Memoria Histórica. Creo que pocos la han leído, ni sus defensores ni sus detractores. En su mayor parte es una buena ley, que no legisla en vacío, sino que viene a complementar las muchas leyes de reparación dictadas en la Transición y sucesivos gobiernos de diverso color. Lo primero que reclama un ciudadano sensible es que los descendientes de las víctimas tienen derecho a enterrar dignamente a su familiar masacrado. Más que cierto. Con esta ley se han localizado cientos de fosas, miles de asesinados. Queda mucho, verdad, pero tan verdad como que se ha avanzado enormemente. La impresión, sin embargo, es que nada se ha hecho, nada se ha reparado. Prevalece la desmemoria. No menos cierto es que algunos buscan no una reparación, sino un ajuste de cuentas, traer al presente los errores del pasado haciendo pasar al PP por heredero del franquismo. Mal camino para la concordia. Otros se preguntan porque no se ha hecho nada en la mayor fosa común de la guerra, la de Paracuellos. Tema sensible. Julián Marías, que vivió en el Madrid Republicano y sirvió a su ejército, decía que su adhesión a la República fue porque la ruptura de la concordia no había procedido de ella, porque los agresores habían sido los sublevados. “Sí, se dirá, pero con motivos. Ciertamente, pero no suficientes, no como para hacer una guerra. Estoy a favor de la República, pero de una manera crítica, con enérgicas restricciones, con inmensa repugnancia a mucho de lo que se hacía en su nombre; y con la evidencia de que al otro lado de las trincheras se hacían cosas equivalentes”. Hoy, comunistas y socialistas se reivindican herederos de una República que también ayudaron a destruir. Prefiero un Pedro Sánchez, futuro Presidente, más parecido a Besteiro que a Negrín. Por el bien del país.

Publicado en Diario de Jerez el 20.07.2015.-

 

 

La lección griega


Grecia, como otros tantos países de la Unión, necesita anualmente una fuerte inyección de financiación ajena para funcionar. La UE les pide que rebajen el gasto público. Sin entrar en detalles, tan polémicos estos días, lo que interesa al español, a cada uno de nosotros, es tomar verdadera posesión de nuestra realidad, más allá de partidismos o consignas, que por lo general nublan el correcto análisis. No podemos seguir eternamente gastando más de lo que ingresamos, al menos no exageradamente. Desde que murió el patrón oro- el peor negocio posible para el mercado libre- y se impuso el mercado financiero virtual- desbocado, especulativo e irreal-, la sensación de progreso, de mejora de las condiciones económicas, han supuesto el reconocimiento de derechos que hoy se nos hacen muy difíciles de sostener; hemos pagado servicios y derechos con dinero prestado. España debe el 100% de su PIB, y nuestra querida ciudad de Jerez, más de 1.000 millones de deuda. En euros. Lo trágico no es la inasumible deuda- que lo es-. Lo preocupante, sobre lo que no se está actuando adecuadamente es sobre el continuo déficit que generamos. A la Alcaldesa Mamen Sánchez no le podemos exigir que nos arregle el problema de la deuda. Poco margen le queda por muchas auditorías que encargue. Donde se tiene que concentrar con total energía es en la rebaja del gasto. El resto, parar desahucios, abrir comedores, pisar la calle y demás liturgia ritualista, están muy bien; pero no son más que gestos. Necesarios, pero insuficientes. En los últimos 4 años, a pesar de los avances, se ha seguido gastando por encima de los ingresos. Lo tiene complicado la Sra. Alcaldesa, porque en el ADN de la socialdemocracia está el gasto público como principal instrumento político. Hoy, los retos de su mandato están en cortar esta hemorragia. Adivinen cómo.

Publicado en Diario de Jerez el 06.07.2015.-

 

La tasa Arope


Si usted lee las estadísticas de pobreza en Andalucía, quedará horrorizado. Suelen ser datos oficiales, bien del INE o de Asociaciones de prestigio. Nada sospechoso. Descubrirá que el 33.33 % de la población andaluza está en riesgo de pobreza (el 40% dicen otros estudios), el 45,6% si se trata de menores. Es decir, uno de cada tres de nuestros vecinos andaluces es pobre, y prácticamente la mitad de los menores. No vivo en una zona residencial privada, ni veraneo en Puerto Banús; no me llega, y además no me interesa esa vida. Pero tampoco veo real que uno de cada tres de nuestros convecinos esté en riesgo de pobreza. Si así fuera, lo normal es que hubiera estallado ya una revuelta. Así que me sumerjo en los pormenores de las dichosas estadísticas, que suelen decir verdades a medias. La tasa AROPE es la que informa las cifras resultantes. Este indicador se utiliza sólo en la UE, la zona más rica del planeta. Dudo que la tasa AROPE se pudiera aplicar a África o Asia. Nos correrían a gorrazos, porque muchos de los que aquí están en situación de pobreza, serían ricos en aquellas zonas verdaderamente deprimidas. En este indicador hay variables como tener dificultades para llegar a fin de mes o no poder permitirse unas vacaciones de una semana al año, en la que seguro habrá mucho más del 40% de familias. No poder disponer de un móvil (que los regalan), de un televisor o una lavadora, les aseguro que entonces estaríamos por debajo del 5%. Viendo las entrañas del estudio, se me fue el horror. No dramaticemos. Hay dificultades, seguro. Pero vivimos la etapa más próspera de nuestra historia. Hay una inmensa clase media, inexistente hace 70 años y la riqueza está más distribuida que nunca. La desigualdad es la más baja conocida en términos absolutos. El catastrofismo progre vendrá a convencernos de lo contrario.

Publicado en Diario de Jerez el 13.07.2015.-

 

Banderas de nuestros padres


SI hay un sitio donde está justificado que ondee la bandera española, ése es Cádiz. El alcalde de la ciudad, representante de esa ‘nueva política’ que en realidad es muy vieja, y que ya está presente en todas las grandes ciudades, comete un error si no la repone, no por patrioterismo simplón, sino por lo que significa Cádiz. La nación española nace en Cádiz, las libertades ciudadanas que hoy disfrutamos son de Cádiz. La soberanía popular, germen del sistema democrático, ve sus primeros días de luz bajo el cielo gaditano de 1812. Toda Hispanoamérica es Cádiz. La española es la bandera de la Cádiz asediada por el franchute, la que aguantaba izada mientras era bombardeada. La bandera de tantos gaditanos buenos, también del amado Salvoechea, valiente en una Andalucía sumida en la miseria, sobre todo la campesina, que era la mayor parte de Andalucía. La bandera nacional no es sentimentalismo o emoción, pueden serlo, pero no es sólo eso. Es sobre todo el significado de nuestras libertades, de la igualdad, del reconocimiento de los derechos ciudadanos. Si renunciamos a ella, lo hacemos a lo mejor de nuestro proyecto común. Cuando durante la II República, la discordia política y social emergió con fuerza, construimos un país de unos en contra de otros, patrimonializando símbolos y sentimientos. La izquierda, hasta entonces con fuerte conciencia nacional, desertó del proyecto común, y la derecha se apropió de algo que nunca le perteneció en exclusiva. El consenso del 78 fue la fórmula más audaz conocida de superar las diferencias y subrayar las coincidencias, que una nación moderna ha puesto en práctica en el pasado siglo. Cádiz es libertad, esa es la verdadera bandera de nuestros padres, a la que debemos lealtad: el símbolo de la decidida voluntad de construir juntos. El sectarismo es siempre un mal camino.

Publicado en Diario de Jerez el 22.06.2015.-

bandera-nacional

Gaudeamus Igitur


El viernes pasado estuve en el acto de Graduación de la mayor de mis hijas, María, futura psicóloga, en la UCA. Un escenario perfecto- la antigua fábrica de tabacos de Cádiz-, organización cuidada, algún discurso prescindible, emotivo para los universitarios y un talentoso coro que entonó al final el Gaudeamus Igitur. Al inicio, el coro cantó el Gospel “Oh Happy Day”. Muy americano. Por un momento pensé que en el escenario aparecería Whoopi Goldberg en plan Hermana Mary Clarence. Durante la interpretación pensé en la distancia de ambos sistemas educativos. Si cogemos el ranking de las 500 mejores universidades del mundo, el resultado es inquietante. Las 100 primeras la copan las americanas e inglesas. El mundo anglosajón está en cabeza. La Pompeu Fabra-primera española- en el puesto 165. Las dos siguientes, también de Barcelona más allá del 200. Madrid, a partir del 300. El resto, casi ni aparece. No conozco ninguna universidad americana, y sería una osadía calificarlas. Lo que sí sé es que la Universidad nació en Europa, en España alguna de las primeras. Hemos acumulado oficio, y no se nos nota. Desde la Escuela de Madrid, en los años 30, no conocemos una edad de oro en la universidad española, y aquello fue un hecho aislado, glorioso, pero aislado: Ortega, Morente, Zubiri, Gaos y tantos otros en las más diversas disciplinas. Hemos dejado de buscar el talento, de premiar la meritocracia, el esfuerzo intelectual, el rigor. Para colmo, cuando sacamos buenos investigadores, los exportamos. A cambio, hemos llenado la universidad de política, de igualitarismos absurdos, del falso debate entre lo público y lo privado, de mediocridades infames. Si el único objetivo fuera la búsqueda y desarrollo de los talentos personales, en unos años nos colocaríamos entre las 100 primeras. Y en unas décadas, quien sabe.

Publicado en Diario de Jerez el 29.06.2015.-

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