Si usted lee las estadísticas de pobreza en Andalucía, quedará horrorizado. Suelen ser datos oficiales, bien del INE o de Asociaciones de prestigio. Nada sospechoso. Descubrirá que el 33.33 % de la población andaluza está en riesgo de pobreza (el 40% dicen otros estudios), el 45,6% si se trata de menores. Es decir, uno de cada tres de nuestros vecinos andaluces es pobre, y prácticamente la mitad de los menores. No vivo en una zona residencial privada, ni veraneo en Puerto Banús; no me llega, y además no me interesa esa vida. Pero tampoco veo real que uno de cada tres de nuestros convecinos esté en riesgo de pobreza. Si así fuera, lo normal es que hubiera estallado ya una revuelta. Así que me sumerjo en los pormenores de las dichosas estadísticas, que suelen decir verdades a medias. La tasa AROPE es la que informa las cifras resultantes. Este indicador se utiliza sólo en la UE, la zona más rica del planeta. Dudo que la tasa AROPE se pudiera aplicar a África o Asia. Nos correrían a gorrazos, porque muchos de los que aquí están en situación de pobreza, serían ricos en aquellas zonas verdaderamente deprimidas. En este indicador hay variables como tener dificultades para llegar a fin de mes o no poder permitirse unas vacaciones de una semana al año, en la que seguro habrá mucho más del 40% de familias. No poder disponer de un móvil (que los regalan), de un televisor o una lavadora, les aseguro que entonces estaríamos por debajo del 5%. Viendo las entrañas del estudio, se me fue el horror. No dramaticemos. Hay dificultades, seguro. Pero vivimos la etapa más próspera de nuestra historia. Hay una inmensa clase media, inexistente hace 70 años y la riqueza está más distribuida que nunca. La desigualdad es la más baja conocida en términos absolutos. El catastrofismo progre vendrá a convencernos de lo contrario.

Publicado en Diario de Jerez el 13.07.2015.-

 

Anuncios